En algunas culturas, las manos son nuestra carta de presentación. Su estado, los cuidados que dedicamos a ellas e incluso su suavidad pueden indicarnos muchas cosas relativas a la personalidad y la vida que ha llevado una persona.
Son además una herramienta importantísima de trabajo. Con ellas nos desenvolvemos prácticamente en todos los ámbitos de la vida.
Por distintos motivos, a lo largo del día nuestras manos se ven expuestas a distintos factores que producen efectos nocivos en la capa más externa de nuestra piel. El contacto con elementos contaminados, la suciedad hogareña y eternas jornadas de lavado de loza obligan a pasar varias veces al día por un lugar donde remojar nuestras manos y así deshacernos de los gérmenes y la mugre que cargamos.
Curiosamente, y contrario a lo que podría esperarse, mantener las manos sumergidas en agua muchas veces en el día y durante un rato prolongado no hace más que resecar la piel, provocando agrietamiento y durezas en los dedos, así como resquebrajamiento e incluso descamación de la piel. Suma a eso el contacto con los detergentes utilizados para desengrasar y abrillantar la loza, y el resultado podría llegar a ser catastrófico.
Pero no solamente las manos se resienten. Las uñas también se ven afectadas por esta continua exposición al agua, provocando una sostenida debilitación de su estructura, lo que aumenta la probabilidad de una quebradura o del amarilleo de su superficie.
¿Tuviste alguna vez problemas con tus manos? Sí, es preocupante, pero existen formas muy fáciles y efectivas de evitar estos nocivos efectos sobre las manos y así mantenerlas suaves y radiantes. Lo mejor es la utilización de guantes de goma a la hora de enfrentar la tarea de lavar, cuidando que el agua no ingrese por la zona de las muñecas hacia el interior.
Si no tienes guantes y tienes la imperiosa necesidad de lavar (créeme, todos tenemos que hacerlo tarde o temprano) procura conseguir en tu almacén o supermercado un lavaloza con agentes neutros que no dañe tu piel. Hay algunos que incluso la humectan y le entregan nutrientes mientras te deshaces de las manchas de tus platos.
Otra precaución que debieras tener es la de secarte muy bien las manos al terminar las labores frente al lavaplatos. La humedad en la piel es un factor que propicia la aparición de hongos entre tus dedos o bajo las uñas.
Finalmente, siempre es importante que al finalizar estos procesos puedas darle a tus manos un tratamiento hidratante con alguna crema específicamente formulada para nutrir y refrescar esta zona específica de nuestro cuerpo.
Podrás encontrar más sobre la importancia de las manos y tips caseros para cuidarlas en La Ciencia de la Imagen.







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