La falta de ejercicio, la mala alimentación y la displicencia con que muchas veces dejamos de preocuparnos por las señales que nos da nuestro cuerpo han sido caldo de cultivo ideal para que ciertas partes del cuerpo sucumban ante el “ataque” de una silenciosa y molesta dolencia. La Celulitis.
La celulitis -también conocida como piel de naranja- está compuesta por depósitos de grasa, toxinas y liquidos atrapados en las capas superiores de la piel, lo que hace que sean visibles a simple vista.
Distintos estudios científicos coinciden en que las mujeres son mayormente propensas a padecer de este problema debido a la composición interna de la piel y por un tema hormonal, lo que hace difícil -pero no imposible- encontrar casos de celulitis en hombres.
Sin importar donde aqueje, lo cierto es que la celulitis es la raíz de la mayoría de los complejos en relación al cuerpo.
En la mayoría de los casos, estas grasitas se ubican en el abdomen, los muslos, los gluteos, la espalda, los tobillos y todos aquellos lugares donde el cuerpo concentra tejidos adiposos, aunque no es patrimonio de quienes están algo pasaditos de peso, pues este problema lo padecen personas de cualquier contextura física.
Y sí, combatir la celulitis es una batalla larga y compleja, donde los resultados se ven a mediano y largo plazo; sin embargo, existen variadas formas en que podemos ayudar a nuestro cuerpo a deshacernos de estos excesos lipídicos. Algunas de ellas son:
- Tomar mucho líquido. Además de hidratar nuestro cuerpo, ayudarás a la eliminación de impurezas y toxinas, las cuales son componentes de la celulitis.
- Evita los excesos de sal, pues ella propicia la retención de líquidos en el cuerpo. Así mismo, evita comer alimentos que contengan grandes cantidades de sal adicionada.
- Prefiere aquellos alimentos con alto contenido de fibras, dejando de lado las grasas. Ten en cuenta que es de este mismo componente que se crean los depósitos adiposos que provocan la celulitis. Una baja ingesta de carbohidratos, o la incorporación de slow-carb a la dieta también aportan lo suyo.
- Las bebidas carbonatadas (gaseosas) son muy refrescantes pero no aportan ni nutrientes ni minerales; además, entregan gran cantidad de calorías vacías. Prefiere jugos naturales no endulzados artificialmente o bebidas instantáneas libres de azúcar.
- Procúrate un masaje de vez en cuando, porque estos ayudarán a activar el sistema linfático, encargado -entre otras cosas- de deshacerse de las toxinas alojadas en el cuerpo. Puede ser algo muy relajante y entretenido de hacer en pareja, o incluso podrías ir a un Spa Urbano y regalarte un tratamiento reductor o un masaje de drenaje. Verás lo bien que te sentará.
En el peor de los casos, si no puedes deshacerte de toda la celulitis, una buena forma para disimularla es broncearse. Un tono más oscuro de la piel esconde las imperfecciones que los bancos de grasa hacen en el cuerpo.
Siempre podrás ayudarte con cremas reductoras y productos específicos para desincrustar y disolver las grasas localizadas, permitiéndote acelerar este proceso. Recuerda además que es esencial levantarte de frente del computador y mejorar nuestro muchas veces alicaído estado físico.
La falta de ejercicio, la mala alimentación y la displicencia con que muchas veces dejamos de preocuparnos por las señales que nos da nuestro cuerpo han sido caldo de cultivo ideal para que ciertas partes del cuerpo sucumban ante el “ataque” de una silenciosa y molesta dolencia. La Celulitis.





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