La ansiedad no es ni una enfermedad ni un trastorno, sino una emoción cuya raíz está en la angustia provocada por situaciones desconocidas, potencialmente negativas o inseguridades. Es por eso que nuestro cuerpo se pone en “alerta” y comienza a recolectar energía que potencialmente podría utilizar para reaccionar después. Y la mejor forma que tiene para hacerlo, claro está, es ingiriendo alimentos.
En su justa medida, comer por causa de la ansiedad no es un problema serio hasta que se vuelve un hábito. Cuando comemos, damos una señal al cuerpo de que debe permanecer tranquilo y reposado, por lo que a la larga terminamos habituando a nuestro organismo a este estímulo, haciendo del comer la salida más rápida y sencilla a crisis de ansiedad.
Sin embargo, existen métodos que utilizan la comida para controlar la ansiedad. De partida, una excelente forma de preparar nuestro cuerpo para reducir las cantidades de comida a deshoras -y a sus horas también- es tomar un par de vasos de agua 10 minutos antes de sentarte a la mesa. Esta agua produce una sensación de saciedad que limitará tu capacidad de ingerir alimentos.
Si no te agrada la sensación que produce tomar agua, puedes probar tomando algún tipo de infusión. Pasiflora, melisa, manzanilla, menta o un té común y corriente harán el truco, además de inyectar a tu cuerpo sus capacidades antioxidantes.
Comer a tus horas es algo primordial. Si te organizas respetando tus horarios para desayunar, almorzar y cenar podrás controlar la compulsión por comer lo primero que te parezca apetitoso. Si todavía consideras que los tramos son muy largos, puedes incluir meriendas livianas entre el desayuno y el almuerzo y entre este último y la cena.
Ah, y si vas a comer algo natural, procura que esté cocinado pues las cosas crudas no provocan la misma sensación de saciedad. De todas formas, puedes amplificar la sensación de “llenado” aliñando tus alimentos con aceites.
¿Cómo manejas tu ansiedad? Para mayor información respecto a este tema y más formas para frenar tus impulsos, te recomendamos que visites un excelente artículo publicado por nuestros amigos de Tu Vida Sana.
La ansiedad no es ni una enfermedad ni un trastorno, sino una emoción cuya raíz está en la angustia provocada por situaciones desconocidas, potencialmente negativas o inseguridades. Es por eso que nuestro cuerpo se pone en “alerta” y comienza a recolectar energía que potencialmente podría utilizar para reaccionar después. Y la mejor forma que tiene para hacerlo, claro está, es ingiriendo alimentos. 





Vivo Mejor, Vivo Conectado