Es una gran cantidad horas sentado al día, muchas veces en una mala posición, y puede provocarte algo más que un dolor de espalda. La oficina nos absorbe y nos quita tiempo para el autocuidado, pero solo un par de minutos al día pueden entregarnos un mayor bienestar, hacernos sentir mejor y trabajar algunos músculos en pocos pasos.
Es una práctica más y más utilizada por las empresas nacionales en la actualidad, cuya cúpula administrativa tomó conciencia respecto al papel que juega el bienestar físico de sus empleados. Muchas de ellas incluso optaron por contratar profesores de educación física, los que intervienen el espacio laboral para invitarles a ejercitar de forma poco convencional.
Los beneficios son tantos que incluso en los lugares donde se introdujo esta idea se ha reducido en gran medida la cantidad licencias médicas por stress, tendinitis y otros padecimientos propios de la vida de oficina, mejorando la productividad de los grupos humanos.
De todas maneras, si tu empresa no ha implementado este tipo de programas de acondicionamiento físico laboral, puedes llevar adelante estos pequeños consejos para hacer menos monótonas y más productivas tus jornadas en el trabajo… y de paso, mejorar tu calidad de vida.
- Cada una hora, toma una pausa breve y date una vuelta por la oficina. Estirarte cada cierto tiempo y caminar te ayudará a mejorar la circulación sanguínea y aclarará las ideas en tu cabeza para enfrentar la siguiente hora más despejada.
- Aprieta una pelota para liberar la tensión de la mano y la muñeca. Descárgate de las rabias que hayas pasado en el día con unas 60 repeticiones por mano.
- Camina a hablarle a tus compañeros. Evita el uso de servicios de mensajería interna o anexos telefónicos y desplázate hacia ellos. El contacto cara-a-cara es mejor y permite afianzar mejores relaciones interpersonales.
- Descansa la vista. Estar mirando la pantalla del computador todo el tiempo cansa los ojos y provoca -a largo plazo- problemas a la visión. Fija tu mirada hacia otro lado, de preferencia a puntos que se encuentren a más de 5 metros de distancia desde tu posición.
- Las escaleras son tus amigas. Subir peldaños es un ejercicio muy completo para la zona de las piernas, por lo que no debes hacerle el quite. Además, estas son un muy buen ‘barómetro’ para medir tu rendimiento físico: si llegas al segundo piso resoplando y sudando, algo está mal, ¿no?.
- Tras el almuerzo, tómate un tiempo para caminar alrededor de la cuadra donde está ubicada tu oficina. No solamente te ayudará a bajar el almuerzo, sino también te liberará de la modorra que nos ataca naturalmente después de ingerir alimentos.
¿Qué haces para moverte en el trabajo? Puedes informarte más acerca de sutiles y poco invasivas formas de hacer ejercicio casi sin moverte de tu escritorio siguiendo los tips entregados en el sitio Mujer Top.
Es una gran cantidad horas sentado al día, muchas veces en una mala posición, y puede provocarte algo más que un dolor de espalda. La oficina nos absorbe y nos quita tiempo para el autocuidado, pero solo un par de minutos al día pueden entregarnos un mayor bienestar, hacernos sentir mejor y trabajar algunos músculos en pocos pasos.





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