Pequeñas y rojas, las frutillas son una de las frutas más sabrosas, llamativas y deseadas del reino vegetal. Y aunque sus usos trascienden lo comestible, es esta la forma más provechosa -y deliciosa- de consumirlas.
Si es cierto que todo entra por la vista, entonces nadie podría resistirse a una de estas pequeñas frutas. Brillantes y llamativas, las frutillas han sido desde tiempos inmemoriales una de las preferidas de grandes señores, poderosas emperatrices y mandatarios de alto vuelo.
Fruta preferida también por muchas personas de nuestra comunidad. Romina nos cuenta que las consume cuando llega a casa. “Me llevo unas cuantas frutillas en un pocillo y cierro los ojos. Es lo mejor que existe: me relajo, regaloneo y disfruto de unas frutillas dulces”.
Ingeridas como parte de un postre o solas, 100 gramos estas pequeñas nos aportan gran cantidad de hierro, vitamina C -cerca de 10 veces más que lo que aporta una naranja- y ácido salicílico, ideal para contrarrestar algunos síntomas de la artritis y la artrosis. Además, sus pepitas son excelentes para regularizar el tránsito intestinal lento.
Juliana también gusta de las frutillas, pero de otro modo. “Tengo 29 años y trato de cuidarme con la alimentación. En mis tiempos libres salgo a caminar y me hago masajes de frutas como frutillas con aceite de oliva en los pies”.
Claro, porque la frutilla natural molida es fantástica como mascarilla para la piel. Basta con machacar cuatro o cinco y dejártela aplicada por 10 minutos, para luego lavar el rostro con abundante agua y sentirás tu piel más suave, tersa y con un agradable aroma.
¿Cómo consumes las frutillas? Las frutillas quedan bien con todo, casi no aportan calorías e incluso pueden ser consumidas sin problemas por pacientes diabéticos, pero la recomendación que te damos hoy es que visites Sinensis y te prepares el smoothie de frutillas con té siguiendo las sencillas indicaciones que en el sitio han publicado. Solamente procura lavarlas bien y… ¡que lo disfrutes!
Pequeñas y rojas, las frutillas son una de las frutas más sabrosas, llamativas y deseadas del reino vegetal. Y aunque sus usos trascienden lo comestible, es esta la forma más provechosa -y deliciosa- de consumirlas.





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